jueves, 31 de diciembre de 2009

¡Feliz año nuevo!


Como podeis comprobar en las fotos, volvió la nieve, y a lo bestia como todo en este país... creo que mañana me pondré los esquís y me iré al bosque a caerme de culo jeje
¡¡Feliz 2010 para todos!!

lunes, 28 de diciembre de 2009

Y llegó la primavera

El invierno suele llegar aquí en enero, el duro de verdad, con nevadas fuertes y un montón de grados por debajo de cero... a mí me recibió nada más llegar, con un mes de adelanto, estoy convencido de que fue una muestra de hospitalidad, este país me quería enseñar todos sus "encantos".
Después de pasar más frío que un pingüino me las prometía yo muy felices en las vacaciones que empiezan esta semana, disfrutando de la nieve. Me compré unas botas para esquiar y estuve a puntísimo de comprar unos esquís de segunda mano en muy buen estado.
Pero este país es tan hospitalario conmigo que no estaba dispuesto a dejarme ir sin probar todas sus delicias, así que me trajo una primavera con tres meses de antelación. Aquí no llueve hasta marzo, pero por obra y gracia de san Farruquiño (es decir, moi) tenemos el milagro de la lluvia en diciembre desde el viernes (y temperaturas por encima de cero, claro)... ni los más viejos del lugar lo recuerdan.
El resultado es. un deshielo primaveral la mar de oportuno. Ya no resbalo en el hielo inexistente y he descubierto que aquí hay charcos de diez centímetros de profundidad bajando todas las aceras y que mis flamantes botas de 20 euros no son resistentes al agua.
Aunque parece que tendremos una primavera "express", ya que para Reyes dan -27 de nuevo, así que vuelvo a estar compungidillo, este amable país está realmente empeñado en que disfrute intensamente de sus encantos más auténticos... a ver si me hace el favor de traer la nieve otra vez y puedo estrenar mis botas de esquiar del Auchan esquiando, eso sí, con unos esquís prestados (ya no me arriesgo a comprar unos) y patinar en la pista de nuevo congelada, me muero de ganas de descubrir por qué la gente se ríe tanto cuando se cae de culo..

viernes, 25 de diciembre de 2009

Animales en el tren

Hay una especie de bichos en los trenes rusos que son altamente desagradables, tienen las maneras de un cerdo pero con la brutalidad territorial de un oso. Visten como humanos pero se distinguen porque suelen ser el doble de anchos, y se reagrupan en subespacios dentro del vagón a practicar una especie de rito de manada que consiste en beber cerveza. Principalmente son machos aunque alguna vez se puede encontrar alguna hembra entre ellos, supongo que el resto de las hembras de la especie estarán en el nido y no se aventurarán por el territorio.
Son peligrosos cuando, por accidente o intencionadamente, usurpas el que consideran su territorio y son desagradables porque suelen dejar tras de sí un rastro de botellas de cerveza vacías... supongo que marcando el territorio.
Hace unos días pude comprobar cómo defienden su territorio. Uno de estos bichos había marcado su espacio, lo suelen hacer con un papelito encima del asitento, (en realidad había marcado su territorio otro miembro de la manada que había llegado antes y puso el papelito a modo de reserva).
Como los papelitos de reserva no son exclusivos de estos bichos, también los usan los humanos rusos y algunos como yo estamos muy molestos por ello, un valiente humano que entró en el vagón y vio el sitio libre se sentó ignorando la reserva sin saber lo que le esperaba (confieso que muchas veces pensé yo en hacer lo mismo). Cuando el bicho llegó al tren y encontró su territorio usurpado reaccionó indignadísimo y montó una buena, empezó amenazando al humano con gestos ostensiblemente agresivos (igualito a como lo hacen los chimpancés en los documentales de la 2), como esto no dio resultado,  recurrió a métodos más hostiles arreando puñetazos al humano (parecido a como lo hacen los osos en los documentales de la 2), el bicho en sí no era pequeño, daba por dos franes a lo ancho, pero el humano tampoco era débil y se las devolvió llegando a romperle una ceja... finalmente algún otro miembro de la manada de los bichos los separó, pero el bicho agraviado no se sentía satisfecho y pretendía volver a la carga una y otra vez y al humano no le quedó otro remedio que levantarse e irse.
En medio de la pelea al bicho se le rompió la cazadora y... ¡¡sorpresa!! debajo había un traje con su camisa y su corbata. Luego de reflexionar largo rato e ir descartando todas las profesiones con traje a las que ese animalito no podía pertenecer me quedó la de portero de restaurante exclusivo, banco o algo por el estilo... me es imposible imaginar a ese bicho en una reunión de negocios con su cerveza en la mano y dando puñetazos a los que no se sientan bien.
En conclusión, gracias a ese humano valiente se me quitaron las ganas de ir por la vida defendiendo la justicia en los trenes, a fin de cuentas, ellos se lo guisan, ellos se lo comen.

jueves, 24 de diciembre de 2009

¡Felices fiestas a todos!

Ya que yo aún he de esperar unos días... comeros un centollo a mi salud esta noche.
¡Un abrazo para todos!

martes, 22 de diciembre de 2009

Un día en el Auchan

Rusia entró en el capitalismo por la puerta grande, cada día soy más consciente. Aunque aquí no celebran el 25 de diciembre, ir al Auchan el sábado pasado me pareció mucho más duro que ninguna compra navideña de mi vida.
Ya me mosqueó tener que perseguir carritos por todo el centro comercial antes de entrar en el Auchan, más me mosqueó cuando, una vez adquirido uno, me avisaron muy severamente para que no le quitara ojo si no quería encontrarme con la compra el en suelo y el carrito esfumado... y fue aún más extraño ver a hombres y mujeres vagabundear por el Auchán  buscando ingenuamente un carrito abandonado.
Una vez inmerso en los pasillos encontré aquello que tanto odio de las ciudades: un tráfico horrible, atascos por todas partes, presión por la derecha, por la izquierda, de frente... caras de estress y malhumor entre los conductores, peatones en peligro deambulando entre los carros, Ni que contar tiene que nada más entrar ya quería salir, estaba tan absorto conduciendo mi carro que ni podía mirar los productos, así que creí sentir un gran alivio cuando, por fin, cargamos en el carro todos los productos.
Craso error tan prematuro alivio, porque a otros tantos se les había ocurrido idéntica idea de salir, así que me vi en una terrible cola cuál operación salida de 1 de agosto. Decidimos aplicar un truco, hay colas rápidas para quien lleva la compra en cestas en lugar de carritos, así que traspasamos todos los productos a una cesta, abandonamos el carrito (seguro que le dimos una enorme alegría a alguien) y nos dirigimos prestos a las cajas de cobro sin carros... allí la cola era el triple que la de carros, parece que todos los de este país tenemos las mismas ideas.
Finalmente decidimos ir con la cesta a la cola de  los carros y durante nuestra estacia esperando pagar el peaje nos hicimos amigos de una amable viejecita que reconoció mi idioma debido a que tuvo un amor de juventud dominicano, amor imposible debido al comunismo que los separó para siempre.
Ya puede el Auchan ser barato, porque a mí habrá que pagarme para conseguir que entre de nuevo en esa cueva.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Navidades

Aquí no es muy correcto hablar en estas fechas de la fiesta religiosa de la Navidad. Naturalmente se ven los Santa Claus navideños (creo que ayer fue el día del santo) y los hipermercados rebosan de gente comprando (baste decir que en el Auchan, si te descuidas, te lo vacían el carro de la compra y te lo roban... no hay suficientes, y no hablemos de los atascos que se montan en los pasillos), pero ningún ruso se identifica con el 25 de diciembre.
Los laicos por eso mismo, no son religiosos y la navidad capitalista es demasiado reciente, aún no hay tradición. Los religiosos también por eso mismo, son ortodoxos, no han adoptado el calendario gregoriano sinó que siguen el antiguo y celebran el nacimiento de cristo, es decir, su navidad, el 7 de enero... tengo la impresión de que estos últimos le tienen una especial manía al 25 de diciembre, quizá lo consideren herético.
Aquí tampoco hay regalos de Reyes, ni de Navidad.... los rusos, para llevar la contraria a todo el mundo, regalan en fin de año, su gran celebración. Pero olvídense de poner smoking y traje de gala, en fin de año hay que disfrazarse como en nuestro carnaval... ¡tremendo lío! yo creo que los rusos mandaron a un espía a investigar las fiestas capitalistas y debió pillar tal borrachera que mezcló todo
Así que éstas son aquí unas fechas un poco raritas, no hay lotería, ni nochebuena... la fiesta es fin de año, y si eres religioso el 7 de enero también celebras algo... aunque no sé muy bien cómo.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Los gorros rusos

El ruso es un pueblo de tradición "gorrera", siglos de frío lo han llevado a desarrollar toda suerte de diseños, siempre con algo en común... mucho pelo y mucha piel, aunque ahora ha aparecido una nueva especie invasora, el gorro de "Thinsulate y lana" (como el mío). Hay modelitos de caballero y de señora, todos son enormes y aunque cuando los veía por la tele me parecían cómicos ahora deseo más que nada en el mundo que los Reyes Magos me traigan uno.
Hay modelitos de lo más variopinto, lo último es que traigan una cola de zorro colgando por atrás, estilo trampero americano, yo creía que la usaban para abrigar el cuello a modo de bufanda, pero parece ser que sólo es decorativa, supongo que para gustos hay colores... ejem.
Como no me fío mucho de los Reyes Magos, ya que este año no he sido muy bueno, este fin de semana iré al mercado a comprar uno. Ya tengo una idea del que quiero, el que llaman "gorro de cazador", no porque vaya a cazar nada, es que el que parece un vaso de whisky cubierto de pelo no me gusta mucho, creo que me haria muy cabezón... además, me parece de señor mayor. Ayer vi a un señor en el tren con cara de muy malas pulgas y un gorro así y me parecio un funcionario del KGB, tal visión me acabó de convencer de que ese gorro no es para mí.
El gorro de cazador es de piel relleno de pelo, en la frente hace una vuelta y se muestra el pelo, tiene unas orejeras que se pueden volver hacia la parte superior del gorro quedando también pelo por los lados y bajar hacia la barbilla tapando las orejas y las mejillas... así lo quiero poner yo, seguro que da gustirrinín con estos -25 que tenemos.
Cuando llega el frío el ruso saca su gorro a la calle, sólo algún especimen (supongo que con algún antepasado oso) se atreve a ir a cabeza descubierta. Ésto y el frío que tengo hace que me pase el día estudiando los gorros de la gente para ver cuál me va mejor. No es que mi gorra de Thinsulate y lana no abrigue, al contrario, llevo la cabeza muy calentita, pero me parece un poco cutre vistos los modelitos que circulan por aquí. Tal como están las cosas espero el fin de semana ser el poseedor de un flamante modelito "de cazador", sacaré alguna foto para que la veais, y no me importa si os hace gracia, ande yo caliente...

lunes, 14 de diciembre de 2009

¡¡hielo!!... y más


Antes de empezar comentar que estamos a -18 grad0s y con sensación térmica de -28. Ya sé que soy un pesado con el frio, pero de verdad que impresiona, hoy por primera vez he sentido dolor en la cara, y para mañana se esperan -20.
Es curioso cómo los moscovitas caminan en invierno cabizbajos, diríase que el tiempo los deprime... craso error, intente usted caminar con la cabeza erguida y veamos cuánto dura de pie. El Moscú otoñal estába lleno de charchos y me pareció increíble cómo se secan en invierno, como si por aquí no lloviera ahora (lo cual es cierto, ahora nieva)... pero esa no es la explicación, los charcos siguen estando donde siempre pero ahora no te mojan, te tiran. Esa es la explicación de las cabezas gachas, pura supervivencia, cual buscadores de minas los moscovitas intentan adivinar dónde está el hielo bajo la nieve porque si lo pisas desprevenido... ¡¡pataplaf!! ya he visto a algunas señoras irse al suelo y aterrizar indemnes probablemente gracias a sus acolchados traseros... siempre se caen las señoras, debería hacerse un estudio antropológico al respecto.
Con el tiempo, a base de circular siempre por las mismas calles, memorizas donde están las placas de hielo y aprendes a evitarlas, el primer día que caminé por Moscú en invierno no ganaba para sustos, ahora es pan comido... eso sí, siempre la cabeza gacha, por si acaso.

Añado a mi comentario ee ayer:
Hoy estamos a -25 y se forma escarcha en la nariz, en los ojos y en la bufanda que cubre la boca... son los días más fríos de los últimos siete años. Y por el norte andan a -45 ¡je! dicen que el ruso es el pueblo que menos cree en el calentamiento global, lo veo muy lógico.
La gente anda cabizbaja por algo más que el hielo, es una forma de conservar el calor en el cuerpo, el aliento te calienta la cara y escapa menos calor por el cuello... se trata de sobrevivir.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Ya no soy caucásico

Ahora soy turco, según la cajera de la tienda en la que compré el sábado. Me estaba preguntando si un producto era mío, para cobrarlo, y yo no le contestaba porque estaba esperando a Masha que tiene la costumbre de desaparecer a buscar más cosas en la tienda y dejarme sólo en la cola de pagar... y ese día se retrasó y me llegó el turno. La cajera empezo a preguntar repetidamente si algo era mío, y yo ni caso, intentaba ganar tiempo porque era muchísimo más difícil explicar que aún vendría Masha con más cosas. Tanto se desesperó la cajera que Masha la oyó gritar desde la otra punta de la tienda y vino al rescate. La cajera ya estaba convencida de que yo era turco ¿serán sordos los turcos?
Parece ser que los turcos construyen muy bien y últimamente hay un montón trabajando en Moscú, desde ingenieros y arquitectos, hasta peones... ¿cuál seré yo?

Mamá, aquí hace MUCHO frío

Añado al comentario anterior:
El lunes, día del que hablaba en esa entrada, fue el día que más nevó en Moscú en los últimos 10 años, hubo miles de accidentes de tráfico, según dijeron en las noticias.
Al dia siguiente hacía mucho más frío, -10 durante bastantes horas, pero en la zona del río, a dónde fui a sacar unas fotos la sensación era mucho peor, el aire helado del río penetraba a través del gorro y enfriaba los oídos, saqué unas fotos al lago helado de mi parque favorito que colgaré en cuanto las suba al ordenador.
La semana que viene será mucho peor, -14 con sensación térmica de -22... no sé muy bién qué pensar pero... mamá, tengo miedo.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Aquí hace frío


Desde que llegué noté que aquí hace frío.... no tenía ningún termómetro a mano pero había ciertas señales que me revelaban que no era una simple impresión mía. Que en lugar de llover nieve suele indicar frío, que los charcos tengan varios centímetros de hielo a cualquier hora del día me hizo sospechar que era mucho y que cualquier pedacito de piel que tengas al aire duela por el frío me confirmó que éste no es el frío de mi pueblo.
Acabo de ver la temperatura en internet, la máxima que hemos tenido hoy ha sido -5, ahora mismo estamos a -7 en la calle, esta noche bajaremos hasta -9 y mañana la máxima será -7... en fin, casi igualito que en mi pueblo.
Éste es un frío seco, te cubres completamente de ropa y te mantienes bastante calentito, son imprescindibles botas, gorro, bufanda, guantes y un buen tres cuartos porque cualquier zona que esté al aire duele (yo añado pantalón y camiseta térmicos).
Esto sólo acaba de empezar, pronto bajarán diez grados más las temperaturas, je je, me río por no llorar...

Ayer fui a la iglesia

Acompañé a Masha y me sorprendió que, al verme, el cura se acercó y me empezó a hablar con tono amabilísimo... naturalmente yo no entendía nada de nada y no sabía muy bien qué me quería y cómo actuar. Masha me fue traduciendo lo que decía pero del susto no recuerdo casi nada, excepto que me quiso bendecir y yo, por respeto y agradecimiento, le dejé e hice la reverencia (me la sopló Masha) que se hace en estos casos. Luego el cura me preguntó cómo bendicen los curas en España y me pilló por sorpresa ya que mis recuerdos al respecto son muy lejanos (sólo recuerdo que me hicieron algo así en la confirmación), pero no quería desilusionar al pobre hombre explicándole mi falta de fé así que improvisé y, ¿milagro? según empezaba a levantar la manó recordé el gesto de bencidión católico y le di, creo, una alegría al señor sacerdote... por cierto, el gesto es muy parecido, sólo que en España se bendice con dos dedos y aquí, creo, con tres (del susto, las imágenes las tengo difusas).
Una curiosidad, en la iglesia había dos curas y ambos eran más jóvenes que yo... a ver si aprende la iglesia católica.

El reencuentro con Sasha

En el aeropuerto de Moscu me esperaba Sasha, el taxista que caza osos con un palo. Cuando conoces a alguien en Rusia, viajar una hora en coche juntos plantea ciertos problemas ya que se supone que "de algo hay que hablar"... y mi Ruso no es del todo fluído.
Sasha rompió las hostilidades preguntando cuánto tiempo duraba el vuelo, al segundo intento lo entendí, contesté, Sasha me entendió (creo) y yo me sentí muy torero encapotando al Miura que me acababa de embestir.
La segunda embestida fue más complicada, no entendía nada de nada de lo que decía, ni con palabras ni con gestos, finalmente creí adivinar que me dibujaba con las manos una siuleta femenina ya que marcaba con gestos un controno curvo y luego con las manos hacía cómo si cogiera dos manzanas. Como no recordaba la palabra mujer y, para confirmar si le había entendido pregunté... "¿Masha?", a lo que Sasha respondió con gestos de desesperación seguido de un frustrante silencio entre ambos... hasta que Sasha paró en seco emocionado y me señaló un árbol de navidad al lado de la autovía y entonces entendí el dibujo y la conversación... hablaba de la Navidad, no de mujeres. Le quisé explicar que nosotros la celebramos el día 25 de diciembre (no el 7 de enero como los ortodoxos) y quise creer que lo entendía y ninguno de los dos volvio a abrir la boca en un rato... hasta que empezó a nevar y encontramos un accidente de tres coches y Sasha me explicó, muy ilusionado (supongo que por poder, por fin, romper el silencio) que era por culpa de la nieve, que los coches resbalaban, yo me volví a animar viendo que entendía de nuevo y, envalentonado por ese estado de emoción le pregunté si ponían a los coches ruedas especiales (ya sabía que sí pero me apetecía demostrar a Sasha que le había entendido), Sasha me entendió al instante, los dos nos alegramos muchísimo, él me contestó que sí y no volvimos a hablar en todo el camino para mantener ese buen sabor que nos quedó a los dos.

jueves, 15 de octubre de 2009

¡¡Ya me funciona el ascensor!!

Bueno... a veces.
Esta mañana se ha estropeado durante 30 minutos, casualmente cuando estaba yo dentro con seis rusos, cinco humanos y un perro. El perro era de raza china, pero a juzgar por el aplomo y la resignación con la que encaró la situación, deduzco que era ruso ruso.
Bajábamos todos tan alegres como se puede estar a las 7:30 de la mañana (5:30 hora de España) hasta que el susodicho aparato decidió ponerse en huelga. Tras los primeros momentos a la rusa, es decir, todos callados aceptando nuestra fatalidad, a alguien se le ocurrió pulsar el botón de alarma que... ¡milagro! nos puso en contacto con una voz femenina que nos atendió amablemente.
Tras explicarle que se nos había parado el ascensor con seis personas dentro (al pobre perro no lo mentaron) la mujer nos dio las oportunas instrucciones. Nos indicó que no nos fuéramos que en diez minutos venía el técnico.
Risitas... esa fue la primera reacción del personal ante tan obvios consejos, ni se nos había pasado por la cabeza irnos de nuestro encierro, estuvimos por añadir que simplemente queríamos una baraja para disfrutar de nuestro tan inesperado momento de ocio.
Los diez minutos rusos son mucho más largos que los españoles. Cuando ya iban unos quince por mi reloj, volvimos a pulsar el botón y la mujer nos volvió a decir que diez minutos y venía el técnico, que no nos moviéramos del sitio... ahora ya no había risitas.
El perro, algo menos ruso ya, se movía nervioso y a Fran le dio un ataque de alergia que le hacía estornudar, moquear y llorar los ojos. Nuestra líder, una maestra de escuela, preguntó por mi alergia, a lo que Masha contestó que era por el perro y la dueña se ofreció amablemente a esconderlo detrás de un cartón que había en el ascensor, a lo que yo repliqué que no se preocupara, que no tenía importancia... no me apetecía mucho explicarle que mi alergia no era de naturaleza visual.
Pasados 25 minutos nuestra líder volvió a llamar muy enérgica para abroncar a la mujer del otro lado del telefonillo de socorro... algo que yo mismo habría hecho si no supiera que sólo el perro me entendería. Esta vez era otra mujer pues a las 8 cambian el turno y se sorprendió de que estuviéramos encerrados... al parecer la primera mujer dedujo que estábamos a la puerta del ascensor esperándolo... y como rusos que somos, nos quedamos 30 minutos tranquilamente en ese estado porque no tenemos nada mejor que hacer. Supongo que los rusos tiene superpoderes y por eso son capaces de llamar desde el otro lado de la puerta de un ascensor estropeado por el timbre de emergencia que hay dentro y la primera mujer también dedujo que hicimos gala de ellos todos juntitos para mantener nuestra agradable conversación con ella, por vacilar un poquito, ya se sabe.
El resultado del diálogo con la segunda mujer fue que en menos de 5 minutos un técnico nos había abierto la puerta y todos salimos tan alegres como rusos que somos y bajamos rumbo a nuestro destino.... eso sí, ninguno usó el segundo ascensor, ni siquiera el perro chino-ruso.

jueves, 8 de octubre de 2009

Riñendo...

A los rusos les encanta reñir, yo creo que es un recurso terapéutico que practican unos con otros por solidaridad, "te veo muy estresado, ríñeme un poco, ¡anda! que te va a dar algo".
Recuerdo un episodio de los Simpson en el que Lisa se perdió en el barrio ruso de Springfield y al preguntar a un ruso este le riñó de tal forma que ella escapó asustada... y en realidad le estaba hablando. Me quedó la curiosidad por saber si aquello sería cierto o una exageración, si los rusos cuando hablan parece que riñen.
Tras mucho experimentar, yo creo que riñen de verdad, lo deduzco porque uno que hablaba español una vez puso a caer de un burro a la pobre Masha por pulsar un botón para coger la vez en el consulado español "¿le he dicho yo que pulsara el botón?... no ¿verdad? ¡¡pues por qué lo ha pulsado!! ¿ahora qué hago yo con este papel que usted ha sacado? ¡¡tendré que dárselo al siguiente que entre para ir a esa ventanilla!!"... monólogo totalmente verídico, sin exagerar. Yo alucinaba boquiabierto mientras oía aquello, luego Masha me dijo "es ruso", y me explicó que es el estilo ruso de comunicarse con un cliente.
Otra experiencia que me confirma mi impresión la tuve yo el otro día en el supermercado. Cuando la cajera me preguntó si quería bolsa le dije que no, pero a los pocos segundos rectifiqué porque me di cuenta de que había olvidado la mía en casa... la cajera se ofendió muchísimo y me dijo que era todo un desastre porque la bolsa había que marcarla primero en el terminal, ahora ya no iba a poder hacerlo... imaginaros si lo explicó bien clarito que, aunque lo dijo en ruso, lo entendí todo. El chorreo duró hasta que pagué desesperado por irme de allí, y hoy, de nuevo en la cola, y antes siquiera de que me tocara el turno, la cajera me miró fijamente a los ojos y me dijo... "¿paquet?"... que traducido al cristiano significó "te recuerdo y no me gustas nada así que ándate con ojo mientras estés en mi territorio"... el ruso es facilísimo de entender.
Esta mañana en el metro recibí otra bronca. Iba a coger un abono por 60 viajes que me cuesta 865 rublos y pagué con 1070, es decir, me tenían que devolver 205 rublos. Pues no sé qué parte de la cuenta no le gustó a la cajera porque me chorreó desde que vio el dinero hasta que me dio el abono y el cambio, yo la verdad me sentía muy avergonzado, pero no tenía ni idea de por qué.
Es muy habitual ver a un ruso chorrear a un cliente, no es que yo sea especialmente torpe ya que se lo he visto sufrir a rusos también, y ponen la misma cara de tontos que yo cuando les toca, creo que simplemente es cuestión de suerte, si tienes el número, te toca.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Españoles...


El otro día publicaron en una revista femenina muy popular en Rusia una encuesta hecha a mujeres para determinar cuáles eran los mejores amantes del mundo... ganaron los españoles, seguidos de los brasileños y los franceses -como se entere la prensa de nuestra madre patria tendremos noticia para semanas y viviremos de la gloria otros cien años, adiós a la crisis. Supongo que primero nos jactaremos unidos, y luego vendrá el típico debate nacional ¿cuáles son los mejores de los mejores? ¿los catalanes con su pragmática racionalidad? ¿los madrileños con su apasionada chulería? ¿los gallegos son su romántica morriña? ¿los andaluces con su capacidad de sacar rentas de la nada? ¿los vascos con su orgullosa determinación?-.
Me temo que, fruto de la inventiva ibérica (capacidad del Ibero para vivir sin dar palo al agua), seguidamente aparecerían empresas de exportación de amantes españoles, certificado de autenticidad incluído, que para estas cosas somos un país muy serio, y teniendo en cuenta la cantidad de paro que tenemos, ofrecerán un amplísimo catálogo de sementales, eso sí, seguro que ninguno de ellos lo hace por placer, ya que ser gigoló es una profesión denigrante que destruye la autoestima, y sólo se ofrecen a trabajar para llevar un poco de pan a sus hambrientas familias... pobres.
Por otro lado parece ser que los españoles ocupan el tercer puesto en el ranking de hombres más guapos... más leña al fuego, id preparando un sitio en la Bolsa para estas empresas, que vienen con fuerza. Ya sé que siempre he dicho que soy gallego... estaba equivocado, soy español hasta la médula.

martes, 6 de octubre de 2009

El microbús

Es un transporte alternativo al taxi y su finalidad es acercarte desde la salida del metro a tu destino final.
Al igual que su hermano pequeño el taxi, es un transporte colectivo, pero dispone de unos 12 - 15 asientos y capacidad para 30 sardinas.
Dado que la mitad de las sardinas han de ir de pie, la subida al microbus se parece un poco a la del tren, sólo que en lugar de la F1 competimos en la GP2. No nos jugamos una hora de pie, tan sólo cinco o diez minutos y hay menos competidores en la parrilla de salida, pero son igual de agresivos que en su hermana mayor la F1.
Hay un modelo en concreto de sardina superagresivo, la señora gorda conocida en este mundillo como "rinoceronte" por su increíble agilidad y agresividad a pesar de su tonelaje... si va en marcha lo más prudente es apartarse de su camino, porque no ve, no se detiene y no cambia de rumbo (comprobado empíricamente).
Con el rinoceronte no sirve el truco de cerrar espacios interponiendo el cuerpo, el rino no se da por aludido, sigue su camino estés o no delante y lo mejor que te puede pasar es que salgas disparado hacia los brazos de una guapa rusa (otro modelo de competidor muy abundante)... aunque lo más probable es que vayas rebotado hacia otro rino y te conviertas así en una bola de pinball... a veces vivir en Moscú es muy fatigoso.
Una vez dentro has de decirle al chófer dónde te ha de dejar -el sistema es idéntico en los taxis- y conviene recordárselo cuando estés llegando porque tienen muy mala memoria (también comprobado empíricamente).
Al igual que los vehículos de transporte público europeos, el microbús tiene una ventana para romper en caso de emergencia y al lado un portamartillito sin el martillito, creo que Putin los mandó retirar porque daban mala imagen del pueblo ruso. Recordemos que los rusos son gente dura, ingeniosa y tienen puños.

lunes, 5 de octubre de 2009

¡Hoy he visto al presi!

Al de los rusos, no al nuestro... o al menos eso creo.
Todo empezó a la salida del Coffee House, en lugar de encontrarme la marabunta de coches habitual, aparecieron varias patrullas de la policía que, con muy mala leche, cortaban las calles y mandaban a los coches a hacer puñetas... en realidad los desviaban hacia otras direcciones pero parecía lo primero.
Así que allí me encontré yo, en medio de una avenida cortada al tráfico en ambos sentidos y algo desconcertado. Lo primero que pensé fue "¿Dónde estará la bomba?", lo siguiente fue "¿hacia donde corro?" y lo tercero "¿pensarán que la he puesto yo?"
En medio estaba de esas aceleradísimas reflexiones cuando me fijé en que sólo los coches no podían circular, los peatones sí se movían, aunque bastante mosqueados, ignorados por la policía...así que deduje que o la policía rusa era muy cabrona y se quería cepillar del bombazo a los peatones por ser pobres y dar mala imagen o allí no podía haber bomba.
Así que caminé por la calle, bastante mosqueado, esperando que en cualquier momento una de las múltiples patrullas de policías estresados me detuviera... me ignoraron, en este país no valgo ni para terrorista por lo que se ve.
En ésto veo que de una calle transversal se incorpora un ejército de coches negros, primero dos con sirenas encendidas, luego una limousine marca Mercedes, seguida de dos Hummer enormes y todos ellos escoltados por otro montón de coches negros también con sirenas que se acercan a mí... me entraron ganas de estornudar pero me aguanté por si acaso, y ellos, supongo que agradecidos, pasaron de largo y no me dispararon.
Qué había dentro de la limousine es un secreto que no descubrí, pero me gusta imaginar que era el presi de los rusos por eso de poder contar una batallita.
Ciao

martes, 29 de septiembre de 2009

El taxi


Los taxis rusos son colectivos, es decir, te llevan a ti y a otros dos pringaos (o tres). El proceso es algo diferente al europeo, primero has de preguntar al taxista si te lleva y él decide (tal vez no le compense la carrera). Si acepta te montas, y entonces notas que el taxista no... recuerda que hasta que no lo cargue de pringaos no arranca.
Si eres novato, una vez superada la sorpresa de verte sólo en el taxi mientras el taxista parece que se olvida de ambos, empiezas a observarlo con curiosidad. Te has metido en un SEAT 124 con un loro moderno y algun gadget más, entre otros, tres iconos religiosos ortodoxos omnipresentes en la tribu de los taxistas, incluso en la mayoría caucásico-musulmana.
Yo creo que son un poco tacaños con los iconos, se quedan muy cortos encomendándose sólo a tres. Cuando viajeis en estos taxis me comprendereis... los rusos son muy deportistas, si subiendo a un tren juegan a la F1, en los taxis lo hacen al autocross, Moscú no está hecho para la copa Clío. Mientras dura la carrera te sientes en un juego de la Playstation de esos en los que cuantos más tipos atropelles más puntos sacas y las ancianitas valen el doble... aunque descubres que el taxísta es malísimo jugando pues casi siempre está a punto de cazar al peatón pero al final falla.
Lo cierto es que cuando bajas del taxi sientes que por 25 rublos (medio euro) has viajado en el tiempo 30 años atrás, has disfrutado de una cabina de realidad virtual con un megajuego, estás en el sitio al que querías ir y te sientes con renovadas ganas de disfrutar esta vida que es tan breve y frágil... poco futuro veo a los psicólogos rusos.

jueves, 24 de septiembre de 2009

¡Maldito barro ruso!

Cuando era niño leía unos comics que se llamaban "hazañas bélicas" y que trataban sobre combates de la Segunda Guerra Mundial. Recuerdo uno que se llamaba como el título de esta entrada y que, básicamente, narraba las desventuras de unos soldados alemanes en el frente ruso que no tenían más que problemas por culpa del barro, se les atascaban los camiones, los tanques... y finalmente morían atascados en el barro. En mi mente infantil aquello me pareció algo muy exagerado, creía inverosímil que la maquinaria de guerra no estuviera preparada para soportar la lluvia.
Pues resulta que aquí sí hay barro, mucho barro, y eso condiciona la vida del ruso. Aquí no hay cuestas, todo es llano, y ésto unido a la falta de desagües hace que la lluvia sea un auténtico coñazo.
Hubo un tiempo en que estas ciudades debieron estar asfaltadas, se aprecian restos ¿arqueológicos? de asfalto en los grandísimos socabones térreos. No sé si lo han sacado para darle un encanto de lo antiguo a las ciudades, o si las dejaron así después de la guerra o si están buscando un tesoro, pero el resultado es de lo más incómodo, no creo que Spielberg conozca Moscú y el día que venga se tirará de los pelos por haber gastado tanta pasta en los decorados de "Salvar al soldado Ryan" cuando aquí podría haber rodado gratis.
Con tanto socabón térrreo, tanto terreno llano y tanta falta de desagües el día que llueve se monta la de Dios es Cristo, ahora comprendo que nuestras botas de agua se llamen "Katiuskas".
Algo tan nímio como recorrer la distancia (5 minutos) que separa el piso de Masha del mío se convierte en una aventura llena de ríos, pantanos y sendas de elefantes... perdón, de coches, porque la mitad del camino lo he de hacer por el centro de la carretera, la única zona que no se inunda.
Dicen que el ruso es un pueblo fuerte... pura selección natural, los débiles no llegarían al final de la calle, y aún no ha llegado el invierno con su frío ¡je!

martes, 22 de septiembre de 2009

Ya soy ruso

Me he dado cuenta de que me he transformado en ruso... bueno, no tengo el pelo rubio ni ojos azules, ni pecho rana, pero me comporto igual que ellos.

Antes: iba por las calles mirando con la boca abierta a todos lados "¡hala! ¡qué coche!", "¡hala! ¡Qué socabón!", "¡hala! ¡qué mosca!"...
Ahora: voy mirando al frente con prisa y cara de mala hostia

Antes: me ponía el primero en la cola de entrada al tren y cuando iba a dar un paso ya era el último
Ahora: me pongo el segundo y entro el segundo, y alguna maleducada se lleva una carga (legal) por el camino

Antes: no entraba a una tienda si no me acompañaba Masha...por si no me entendían
Ahora: compro en los supermercados y contesto si me preguntan por las bolsas, en el Coffee House y en el Mac Café ya saben lo que quiero nada más verme entrar y si me preguntan algo lo entiendo (cosas como si pueden retirar la bandeja, si quiero el café para tomarlo allí o para llevar o si quiero canela o chocolate en el capuccino) y les contesto

Antes: pasaba el tiempo paseando por los parques
Ahora: paso el tiempo haciendo negocios, comprando acciones y las vendiéndolas más caras (intentándolo al menos)

En fin, que sólo me falta entrar en los trenes sin pagar y ya sabré vivir en Rusia

domingo, 13 de septiembre de 2009

La boda de Masha

No es la mía, por favoooor ¡que no cunda el pánico!... deja de gemir como una nenaza, ¡César! sigues siendo el candidato número uno a padrino. Después de tirar cuatrocientos euros en un vuelo sin usar te lo has ganado.
Bueno, a lo que iba, que me desvío, Masha es una amiga de Masha (esta sí es "mi" Masha, es que en Rusia hay muchas Mashas), que se ha casado hoy.
Así que en la iglesia me he plantado bien uniformado para la ocasión, traje negro, zapatos negros, pelo negro, camisa blanca... clavadito a una urraca (pero a una urraca elegante).
Tenía cierta curiosidad por ver cómo es una boda ortodoxa rusa y confieso que las sensaciones que me transmitió fueron idénticas a las que siento en las bodas católicas españolas... desde que entré en la iglesia sentí un deseo irrefrenable de salir.
Pero aguanté como un campeón hasta el final para no perder detalle. Y hablando de detalles, aquí sí que hay pequeñas diferencias con las católicas. La primera es que todas las mujeres llevan un pañuelo cubriendo el cabello, hasta Masha, que a pesar de mis risitas lo mantuvo emperturbable durante toda la ceremonia.
Los novios visten igual que en España, la novia de novia y el novio de traje, los invitados lo mismo (salvo por el pañuelo de las mujeres). El cura... bueno, tenía coleta. Siempre creí que el de la boda de mi hermano, llegando mucho después de los novios a la iglesia, con cara de resaca y gafas de sol, era lo más moderno que nunca vería en temas de curas, pero éste lo superó. Al margen de la coleta, en todo lo demás parecía un cura, iba de negro y se mostraba muy ceremonioso.
Otro detalle es que aquí no hay bancos para sentarse, lo cual azuzó aún más mi instinto de huída (en todo momento me mantuve cerca de la puerta de salida intentando que nadie bloqueara el camino y eso me calmó un poco). El resultado de no haber bancos es que no hay filas de feligreses, más bien hacen un círculo alrededor del altar (menos por detrás del cura), algo así como los indios del oeste cuando bailaban alrededor del fuego, pero en vez de saltar continuamente, se santiguan y y hacen reverencias... los más devotos hacen la reverencia hasta las rodillas casi, y los menos creyentes hacen un gesto como diciendo "que sí, que sí, que tiene usted raón"
Un detalle que me impactó es que a los novios los coronan, y con una corona bien chula, por cierto... supongo que será un reconocimiento del valor que demuestran llegando hasta allí... aunque al final no se quedan con la corona, la tienen que devolver.
Otro detalle curioso es que al principio el cura se equivoca con los anillos, le pone a ella el de él y a él el de ella, y parece ser que lo hace a propósito, aunque después rectifica y los pone bien. No tengo ni idea de lo que significa, tal vez sea una chanza para calmar un poco los nervios, aunque nadie se rió (menos mal que soy un chico prudente y no me dio a mí por hacerlo, tal vez  no les hubiera gustado).
Por otro lado he descubierto que soy como los Lada, pero al revés. Es decir, la gente nada más verme piensa "este no es de aquí", ni siquiera en una boda y vestido de uniforme pasé desapercibido, lo sé porque Masha estuvo con una amiga que le preguntó de qué sitio raro me había sacado y seguidamente la acusó de antipatriota por no consumir prooducto nacional... ¡envidia! ya que todo el mundo sabe que soy el chico más mono del universo, mi mamá siempre me lo dice.
La ceremonia tuvo una duración parecida a una católica, sobre 45 minutos y al abrir la puerta de la iglesia y ver de nuevo la luz sentí lo mismo que siento en las ceremonias españolas, la alegría de un preso cuando lo sacan de la mazmorra.
En resumen, sigo creyendo que los ortodoxos son mucho más honestos que los católicos, pero a mí me producen ambas iglesias el mismo efecto...

viernes, 11 de septiembre de 2009

La moda

Los rusos han entrado hace poco en el mundo capitalista, pero avanzan imparables hacia la modernidad. Uno de los síntomas es que hace tiempo que abandonaron el soviético y monótono traje gris y se sumergieron de lleno en el mundo de la moda occidental... eso sí, a su manera.

El estilo futurista:
Los rusos tienen su propia idea del futuro, no voy a juzgar si más o menos acertada que la de otras sociedades, aunque eso sí, el siguiente modelo espero que sea para la temporada de invierno porque si el diseñador pensó en usarlo para ir a la playa es un cab**n.


El estilo inglés:
De todos es conocida la mítica elegancia inglesa y los rusos, en su afán de progresar en ese terreno, se han dado una vuelta por la isla y han traído algunos modelos:



El estilo retro:
Triunfa en ciertos ambientes. Aunque como aquí no vivieron los tiempos del Rock&Roll, la época hippie o los desenfrenados setentas, sus referentes son algo más antiguos.

La siguiente imagen muestra un modelo de caballero vestido para la temporada primavera-verano.

Entre las damas también hay seguidoras del estilo retro.


Esto no ha sido más que un acercamiento al tema de la moda dado que en un país tan enorme y plural se encuentran muchísimos más estilos, otro día hablaré del estilo checheno, kazajo, oriental etc... seguiremos informando, ¡bye!

jueves, 10 de septiembre de 2009

Volga y Lada





Son marcas de automóviles rusos. Los automóviles rusos tienen algo especial que los diferencia de los demás y que hace que, nada más verlo, pieneses "este es de aquí".
Y no es que los motores rujan en cirílico ni que huelan a Vodka, es más bien un compendio de sutiles detalles.
Por lo pronto -aunque esto no se aprecie a simple vista- la polaridad de las baterías es inversa a la del resto del mundo. Tras mucho pensar en ello he llegado a la conclusión de que esto se debe a la política. Supongo que en tiempos soviéticos no gustaba nada eso de que el positivo estuviera a la derecha y Stalin, que era muy suyo para estas cosas, mandó poner el positivo a la izquierda.
Pero lo que delata a un coche ruso es la sensación de que la industria del diseño automovilístico de este país sigue la máxima de "que ande y que no cueste más de cien rublos fabricarlo"
Bajo esta premisa han conseguido coches clásicos, modernos, enormes y pequeños... para que luego digan que los rusos no son ingeniosos.
El Volga, por ejemplo, es un coche grande. A primera vista parece una imitación de un Mercedes, pero cuando te fijas un poco aprecias las pequeñas diferencias. Las suspensiones traseras son de ballesta, como las de los viejos Barreiros españoles (y los ilustres Seat Panda) y los frenos, por supuesto, de tambor... bueno, dado su generoso tamaño, acorde con el peso del tanque, sería más apropiado llamarlos de bombo.
El Lada es a Rusia lo que el Citröen a España, el coche de tuning pobre por excelencia. La mitad de los Lada de este país son los clásicos Fiat (para nosotros SEAT) 124, grabados a fuego en la memoria de los treintañeros, cuarentones y demás interesantes adultos de nuestro país.
Es muy curioso ver que un caballero pulsa un botón de una llave y el 124 que está a tu lado le responde "¡pipí!"... ni las muñecas de Famosa ¡oye!. Y más simpático aún es verlos con equipos de música de tropecientos watios, superllantas de aleación, navegadores y lo último de la estética del tuning alemán, color negro mate incluído. Hay algunos preciosos y otros... bueno, como en España.
Ambas marcas son las preferidas por los taxistas y, dado que aquí los taxis son colectivos, tal vez compense ceder el sitio en la cola de la parada al tipo que tienes detrás para que se suba al Lada y esperar tú por el Volga que lo sigue... porque cinco adultos en un 124 llega a ser algo claustofóbico, una vez soñé que era una sardina y deseaba que abrieran la lata y se comieran a la de al lado. Yo aún no he aprendido a sacar la cartera del bolsillo para pagar sin pegarle con el codo en el ojo al de al lado, pero os juro que se puede hacer, porque el de al lado, tras fulminarme con la mirada, lo hace elegantemente demostrándome lo atrasados que somos los españoles en esto de movernos.

martes, 8 de septiembre de 2009

De fiestas hemos estado



Además de porque cazan osos con cuchillos, los rusos son un pueblo poderoso porque son belicosos, o al menos les gustan los uniformes, las armas y las bandas militares.
El sábado fue fiesta en Moscú y, para celebrarlo, el ayuntamiento bombardeó la ciudad con un producto químico que destruye las nubes y deja un precioso día soleado mandando la tan enriquecedora lluvia al resto de la provincia, para gozo de sus vecinos provincianos que seguro se alegraron de tan generoso regalo de los moscovitas dando gracias a sus madres por parir a tan bondadosos hijos.
Además organizaron un desfile de bandas militares internacionales en la plaza roja en el que participaron una banda por cada país invitado y un monton de bandas rusas para demostrar, como en el juego del Risk, quien es el que manda en el tablero.
Los angloescoceses fueron los más solicitados por las damas moscovitas para compartir retratos, en particular los escoceses, que eran mirados con sonrisa cómplice y admirada, intuyo que por la calidad de su ropa interior más que por sus hermosos rasgos vagamente apolíneos.
El desfile estuvo entretenido, a algunas bandas las acompañaban soldados armados que hacían malabarismso con sus bayonetas sin que ni uno se cortase un dedo, toda una decepción para el espectante público.
Hubo varias bandas que, al no tener soldaditos armados, se dedicaron a tocar jazz con movimentos estilo Nueva Orleans (¿habeis visto Full monty? pues de esa guisa) para impresionar al respetable, y no lo hacían mal aunque creo que si se van a la guerra con ese repertorio como mucho intimidan al cura del enemigo con ciertos movimientos obscenos, a los que matan creo que les asustaría más bien poco.
Los más curiosos fueron los chinos que con cuatro tambores y mucho kung fú levantaron los entusiasmados aplausos del auditorio demostrando que por mucho que evolucione la música, la que realmente entusiasma al homínido es la que lo convierte en mono... ¡ay! Darwin, Darwin...
Finalmente interpretaron todos juntos unos temas de los Beatles, excepto los chinos que parecían rezar a buda imlorando perdón por semejante sacrilegio.
En resumen, todos lo pasaron muy bien y los rusos dejaron claro que eran los dueños del tablero del Risk.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Sasha

Esta tarde he ido a arreglar el coche de Masha (y lo he arreglado, gente malpensada). El problema es que me faltaban herramientas y hemos recurrido a Sasha.
Sasha es un antiguo compañero de colegio de Masha, ahora es taxista, pero fue soldado de los cuerpos especiales rusos y combatió en la guerra de Chechenia. A Sasha le he caído bien porque, como él, soy un chico de pueblo y no una mariconada endeble de ciudad. A mí también me cayó bien él y para celebrar nuestra recién estrenada amistad Sasha me ofreció un vaso de cerveza y, tras bebérmelo, sacó una pistola del coche, comprobó que el cargador tenía balas y me la dio, puso un blanco en la pared y me invitó a vaciarle el cargador (imagino que la cerveza sería para serenar el pulso). Acerté cinco tiros en el blanco así que a Sasha aún le caí mejor y me dio otro vaso de cerveza (me pone un poco nerviosa esta costumbre de los rusos de emborrachar a los extranjeros).
Luego Sasha me invitó a cazar con él a lo que yo me sumé entusiasmado... entonces me enteré que Sasha caza osos con un palo y un cuchillo y me avisó que cuando vayamos no puedo tener miedo porque el oso se pone nervioso y la cosa se complica... no sé si estaré escribiendo mi epitafio.
Sasha también me invitó a cazar linces con cuchillo, parece ser que hay que esperar a que te salten encima y entonces rajarles la barriga... dijo que me va a enseñar a manejar el cuchillo (él tiene un entrenamiento especial de los comandos de élite en los que estuvo), porque si se hace mal uno puede salir algo arañado... si no me volveis a ver decidle a mi mamá que me porté como un hombre hasta el último momento.
¡Ah! Sasha también caza lobos con las manos, el truco parece estar en darle patadas en sus partes nobles y luego descoyuntarles la mandíbula (o algo así, esta última parte no la entendí muy bien, pero lo de la patada sí)... lo que no sé es qué hará cuando se encuentre con una loba.
Cuando le digo que en España se aburriría muchísimo con nuestros métodos de caza tan poco emocionantes, sonríe, saca pecho y contesta orgulloso "por eso Rusia es un pueblo poderoso".
Sasha dice que los toreros son unas nenazas porque usan un capote para engañar al toro, lo sangran con las banderillas para debilitarlo y lo matan con una espada. Dice que a él le encantaría tumbar a un toro como lo hacía su abuelo, de un puñetazo en la frente.
Todo lo que he escrito arriba es rigurosamente cierto... menos que voy a ir a cazar osos y linces con él (aunque él aún no lo sabe).
Finalmente Sasha me invitó a cenar una barbacoa en su garaje cuando acabara con el coche y, como estaba en deuda con él (me prestó herramientas), no me pude negar así que allí me presenté.
Los rusos sienten un gran placer emborrachando a los extranjeros así que, como Denís, lo primero que hizo Sasha fue amagar con llenarme un vaso de Vodka... pero yo ya estaba escarmentado y solté rápidamente un "niet payalsta" que me evitó el trance. Pero Sasha es hombre de recursos así que si no era vodka tenía que ser cerveza. Yo como mal menor acepté una lata... lo que no sabía es que las latas de cerveza rusas son de litro.
Y así transcurrió la velada, comiendo churrasco, bebiendo cerveza y hablando con Sasha y los colegas sobre fútbol (resultó que uno era fan del Celta), caza, pesca... mi fortuna fue que las latas no son transparentes así que Sasha y sus amigos nunca supieron cuánto de la lata bebí mientras cenaba. y cuando recogieron la mesa yo ya estaba bien lejos.

viernes, 4 de septiembre de 2009

La comida, parte primera


Contrariamente a lo que creía Franco (me gustaría saber quién se lo "sopló"), los rusos no comen niños crudos (ni cocinados), ni siquiera a los capitalistas... al menos yo no los he visto en el menú (tal vez sea cosa de la Perestroika)
Aquí se comen muchas bayas, conocen decenas de variedades diferentes, algunas silvestres y otras de jardín. No es que los rusos se parezcan a las cabras, que no se parecen, (los he visto en bañador y no imagino a nadie piropeándolos con nuestro castizo ¡pecho lobo!, como mucho se podrían llevar un ¡pecho rana!).
Según tengo entendido comen bayas por exigencia del clima, argumentan que "las frutas no aguantan el frío que hace aquí". Yo imagino que las bayas se constipan menos, y supongo demasiado laborioso abrigar a cada fruta con algo parecido a un jersey... y como crecen muy rápido, habría que renovar el vestuario continuamente... un jaleo, vamos.
Hacen de todo con las bayas: zumos, confituras, dulces... por cierto, los rusos comen muchos dulces. Un dulce muy curioso lo hacen envuelvolviendo requesón en chocolate convirtiéndolo en una chocolatina que hay que guardar en la nevera para que no se estropee.
Como ya habreis deducido, aquí comen requesón, y es muy común. Se vende en los supermercados en paquetitos de envasado industrial, pero también lo puedes comprar artesano en el mercado de productos del campo (también puedes encontrar leche ordeñada sin pasar por una planta de envasado... como en la Galicia de mi tierna infancia).
Al igual que en Galicia comen freixós, los suelen cubrir con productos dulces como nata, confituras varias (de bayas la mayoría, por supuesto) o salados (por ejemplo, carne).
Tienen un montón de sopas distintas, de todos los colores, con carne, pescado, verduras e, invariablemente, con una nube de nata que se echa encima y se mezcla y, aunque os cueste creerlo, no es asqueroso... le da un aire cremoso que le sienta muy bien.
También tienen un montón de ensaladas diferentes y muchas de ellas ¡¡sin lechuga!! mucho nos queda por aprender a los españoles...

miércoles, 2 de septiembre de 2009

El hormiguero

El ser humano desde siempre ha imitado a la naturaleza. Vimos aves y construimos aviones, vimos libélulas y diseñamos helicópteros, peces y fabricamos submarinos, barcos... y alguien se fijó en un hormiguero y construyó el metro.
Cuando entras en el metro la primera vez todo parece un caos, cientos de personas aparentemente deambulando, cruzándose, casi chocando... parece que al entrar en el hormiguero la hormiga pierde el sentido de la situación.
Pero cuando te haces asiduo del metro descubres de que todo tiene sentido y hasta el más mínimo detalle está diseñado para algo... que la hormigua llegue a su destino lo antes posible, nada más cruzar la puerta te crecen las antenas.
Descubres, por ejemplo, que en las escaleras mecánicas tu lugar natural es a la derecha, dos peldaños detrás del que te precede, y lo mismo a tu espalda (si no es así y hay un hombre... desconfía). Los apurados usan el carril izquierdo de la escalera para adelantar.
Cuando estás en el andén y sientes que llega un tren ¡huye de las escaleras! porque en unos pocos segundos una marabunta te arrolará quedando entonces pocas posibilidades de escape.
Para entrar en el vagón la hormiga se sitúa a un flanco de la puerta, dejando el centro para las hormigas salientes y, una vez han salido todas, entran las de los flancos... alguna hormiga listilla se adelanta y entra antes de que acaben de salir todas, con esto consigue ventaja a la hora de encontrar un asiento vacío... hay hormigas con antenas muy largas y afiladas.
Cuando sales del vagón procura ir rápido, tendrás ocasión de elegir el giro que te conviene, derecha o izquierda, si te duermes en la salida elegirá la marabunta por ti... o quédate quietecito y no respires hasta que ésta se haya ido y luego actúa.
Ser hormiga no es fácil, siempre rodeado de iguales que se mueven con brío acatando las reglas del hormiguero, te ves obligado a ser uno más, no hay elección... pero milagrosamente acabas llegando a tu destino y la verdad es que en un tiempo record... ¡ah! y haces deporte.

martes, 1 de septiembre de 2009

La religión

Son ortodoxos (los que lo son). Los ortodoxos básicamente son como los católicos pero en plan serio, en las misas se está de pie, nada de mariconadas tipo banco de madera, y duran tres horas, que en 30 minutos a Dios no le da tiempo ni de empezar a hablar.
Las mujeres van con el pelo tapado y falda larga a la iglesia, desde las niñas a las ancianas y en el bautismo no te echan agua encima... te echan encima del agua, y tienes que hundirte de todo para quedar bien bautizado ¡ni un pelo fuera! ¡¡y tres veces!! recomiendo que el que se quiera bautizar se piense bien las fechas, no vaya a ser que pase directamente a mártir.
Los curas visten de negro y tienen hijos, igualito que los católicos, la diferencia es que aquí lo de los hijos está bien visto, cuantos más, mejor... ¡ah! y se casan y son monógamos (seria diferencia con los católicos)
En general los preceptos son del estilo católico, pero aquí se los toman en serio. Por ejemplo, si vas a comulgar vas en ayunas, la cuaresma se respeta etc.
Y ahora me tomo la libertad de emitir una opinión, la gran diferencia que he visto entre la iglesia ortodoxa y la católica es que los primeros no me parecen hipócritas, y los segundos... si tuviera que fichar por uno de los dos, sin duda por los ortodoxos.

El idioma

Los rusos escriben raro, pero que muy raro. Usan un alfabeto que llaman cirílico, supongo que porque lo diseñó un tal Cirilo y que parece hecho para despistar. Por ejemplo, si escriben "y" quieren decir "u", si ponen "c" se refieren a "s", ponen "x" para decir "j"... y así la mitad de las letras. Quizá Cirilo vivió en los tiempos de la guerra fría y con esto engañaban a los yankees.
Recomiendo encarecidamente a quien quiera viajar a Rusia que aprenda el código de Cirilo porque una vez destapado, el ruso es básicamente como el español. Por ejemplo, si queremos comer vamos a un "restorán", pedimos un "menú", seguido de un "café" y luego vamos al "tualiet".
Al salir cogemos el "aftobus" que nos acercará al "metró" que nos llevará al "stadión" para ver el "futbol"... o si lo preferimos podemos ir al "teatr" o al "kinó", vamos, que si no fueran rubios e hiciera frío, igualito que Lugo (salvo por el metró)
¡Hala! ya sabeis ruso

¿Serán los marcianos?


Ayer por la tarde presencié una escena dantesca en la estación de tren de Kurska. Miles de personas corrienco como pollos sin cabeza, unos para acá, otros para allá, los trenes no salían, no tenían puestos horarios en las pantallas... inicialmente pensé que había estallado una bomba inteligente que sólo afectaba a los rusos, pues yo no la oí ni sentí su calor, pero la gente huía... Luego me explicaron que había venido un político a la estación.
Parece ser que el susodicho político viajó en tren por la tarde y suspendieron todos los servicios de manera indefinida, eso sí, de un modo sutil, es decir, sin dar la menor explicación a la gente. Así que se habían amontonado miles de personas en los andenes, desconcertadas, sin saber qué pasaba ni a qué hora habría trenes, sin saber si habría trenes.
De repente los trenes empezaron a moverse sin previo aviso, así que la gente (que se había ido sentando en algunos, más para descansar que para viajar) salían disparados de unos trenes para meterse en otros porque había corrido el rumor de que ese salía pronto... y luego sucedía que el que salía era el que habían abandonado ¡je! nunca creí que podría ver tanta gente junta con cara de tontos.
Yo aposté por un tren y perdí, los otros dos que había barajado salieron antes así que me quedé una horita con cara de tonto también... lo peor es que parece ser que es la tercera vez que pasa este año.
Parece ser que en Rusia cohabitan dos especies de homínidos, el pueblo y los políticos, aunque físicamente se parecen mucho, los segundos padecen de ceguera y sordera, se sospecha que por evolución fruto de cientos de años sin usar sus órganos para ver u oír, y debido a esta atrofia ignoran que existen los primeros, no los detectan sus degenerados sentidos. Lo extraño es que los primeros no se coman a los segundos, supondo que serán indigestos, o peor, venenosos.
¡ay! Si Montesquieu levantara la cabeza.

lunes, 31 de agosto de 2009

El tren II

Los rusos son gente tranquila, rara vez levantan la voz. A primera vista se podría pensar que son mansos... craso error, porque cuando sufren una injusticia en sus carnes alzan la voz con indignación y entonces se ve otro ruso, el encendido, el que reclama justicia y ese hombre digno asusta al malvado y emociona al justo.
Un ejemplo de ruso indignado lo vi el otro día en el tren, al pobre hombre le querían hacer pagar el billete y por sus gestos y tono de voz hacia el policía -puño en alto y cabeza erguida gritaba con firmeza mirándolo a la cara- (desgraciadamente, debido a mi pobre manejo del idioma, no llegué a entender muy bien lo que decía) quedaba claro que por semejante afrenta no pasaba... no sé cómo acabaría el asunto porque yo me fui, pero el policía lo tenía difícil.
Para el ruso no pagar en el tren es un derecho fundamental y la lucha por defenderlo va más allá de los vagones. Al entrar y salir de la estación hay unos tornos que sólo se abren con el billete -la escena arriba contada era en los tornos de entrada- y es habitual al abrir el torno sentir que se te cuelga un camarada a tus espaldas y que pasa contigo el torno... un ruso digno.
A mí me pasó varias veces, la primera me llevé un susto porque no me di cuenta y cuando empujé el torno éste se quedó a mitad de camino, atascado. Por más que empujaba aquello no andaba hasta que finalmente, por puro instinto, miré hacia atrás y me encontré a una señora entrada en carnes atascadá en el torno detrás de mí... para algunos defender la dignidad es un deporte de riesgo.
La segunda vez fue otra señora que no paró de repetir "porfavorporfavorporfavor..." hasta que acabó la maniobra, pero de ofrecerse a pagar medio billete ni mu.
Debo ser un canalla, porque en vez de sentirme orgulloso por ayudar al digno a defender su libertad, me sentí un pardillo al que toman el pelo, necesito tomar lecciones de moral.

jueves, 27 de agosto de 2009

El transporte público. Capítulo I, el tren


Moscú está unido a sus ciudades satélite por una red de trenes de cercanías. Son trenes austeros, con asientos hechos para durar, no para ser cómodos y suelen desplazar unos quince vagones.
Es costumbre no pagar el billete, cuando se acerca el revisor los morosos se alejan de él hasta la puerta de salida y, dado que el tren hace continuas paradas, les da tiempo a escapar al siguiente vagón. Una vez el revisor ha pasado al siguiente vagón, los morosos aprovechan la siguiente parada y vuelven a su vagón de origen donde, oportunamente, antes de irse dejaron el asiento reservado posando un papelito, un mechero, una agenda... y que a nadie se le ocurra tocarla porque te montan un escándalo. El otro día me divertí mucho observando desde un andén cómo los morosos bajaban a toda prisa y el tren les cerraba las puertas dejándolos fuera, era realmente cómico verlos golpear las puertas para entrar -muchos de ellos dejan dentro sus mochilas y maletines reservando asiento-, yo creo que el maquinista lo hizo a propósito para que sufrieran, aunque finalmente les abrió (yo no lo habría hecho)
En las horas punta mañaneras, cuando es seguro que hay revisores en el tren, calculo que la morosidad alcanza a un 40 por ciento del pasaje, escandaloso. Pero no es nada comparado a lo que vi esta tarde cuando regresaba de Moscú en un tren medio vacío ya que no era hora punta. Contra todo pronóstico aparecieron los revisores (van en pareja) y se escapó del vagón... ¡el 90 por ciento del pasaje! señoras aparentemente "finas" con sus hijas adolescentes, hombres trajeados... la crema de la crema del tren. Normal que los trenes sean rústicos, aún así deben de ser una ruina.
Subir a un tren en hora punta es semejante a disputar una carrera de F1. Los competidores nos situamos en el andén, nerviosos, vigilándonos unos a otros, los treinta rivales que competimos en cada puerta por subir a un vagón somos conscientes de que tendremos que luchar enconadamente para alcanzar la gloria, uno de los cuatro asientos que aún quedan libres .
Cuando atisbamos el tren en la distancia intentamos situarnos lo mejor posible para entrar en el momento en que abran las puertas. Hay trucos, por ejemplo, en Elektrougli, si te pones debajo de la escalera del andén te parará el vagón 12 que es el que suele ir más vacío. Luego has de elegir bien el punto exacto en que te situas para que te coincida la puerta lo más cerca posible, recordemos que los cuatro primeros que entren en el vagón, luego de subir las escaleras y torcer hacia la zona de asientos, alcanzarán la gloria... si los que entran por la otra puerta del vagón no la alcanzan antes.
Por fin para el tren y todos corremos hacia las puertas... la clasificación está finalizada, estamos en la parrilla de salida esperando con tensión a que el semáforo se ponga en verde, es decir, a que abran las puertas. Ser de los cuatro primeros no te garantiza la gloria, pues hay adelantamientos... ¡y cómo se adelanta! pero si estás de la posición 9 hacia atrás olvídate de la gloria, nunca la alcanzarás.
Algunas veces he tenido la suerte de calificar entre los primeros... pero siempre me han adelantado en la salida. Mira que intento tapar huecos, miro a mi derecha, a mi izquierda, observo a mis rivales y los estudio, me acerco lo máximo posible al rival de delante para que no se me metan en medio... pero en cuanto abren las puertas y el pelotón arranca ya se me han colado cuatro mujeres y yo me quedo mirándome el cuerpo con cara de bobo buscando los agujeros por los que se han metido... las mujeres rusas caben por donde no cabe un ratón.
Una vez llegas al vagón, derrotado, eres consciente de que has de ir de pie... pero aún tienes oportunidades. Hay estaciones en las que baja gente, y si estaba sentada (lo que es bastante usual ya que los sentados suelen venir de estaciones más lejanas y muchos trabajan en ciudades diferentes a Moscú) dejará tras de sí un asiento libre. Aquí también hay ciencia pues una vez en el vagón la gente sí respeta la cercanía y el asiento lo ocupará el que esté más cerca. Esto lleva a elegir bien el sitio en el que irás de pie, oteas a los grupos de sentados e intentas adivinar los que no trabajan en Moscú, por mi experiencia son una buena apuesta los que tienen pinta de brutos, gente de profesiones manuales que probablemente trabajan en la construcción en ciudades diferentes a Moscú, éstos se suelen bajar antes... es una buena pista si llevan cerveza y comida y se la reparten entre ellos, indica que son una cuadrilla. Yo no me fío de los que tienen pinta de urbanitas, me parece que todos van a Moscú y sin embargo, muchas veces me he equivocado con ellos, supongo que tengo mucho que aprender aún en el arte de alcanzar la gloria en el tren.
Lo peor es que estamos en temporada baja, agosto, según parece mucha gente no va a trabajar porque está de vacaciones, veremos que pasa a partir de septiembre cuando, según me ha contado Masha, hay veces que no entras en el tren ni para ir de pie... ¡uf!

miércoles, 26 de agosto de 2009

Las bolsas Carrefour






En Rusia las bolsas tipo Carrefour no son gratis. Cuando llegas a la caja de un supermercado a pagar la cajera te pregunta "paquét?" y, si no quieres llevarte la compra en la mano, debes responder "da, payalsta"
El lado bueno es que esto incentiva el reciclaje ya que es habitual ver a los rusos traer de casa sus bolsas tipo Carrefour al supermercado para meter en ellas la compra, así que muy bien por la medida.
Pero los rusos van más allá y le han encontrado toda suerte de utilidades a estas bolsas. Así tenemos la bolsa de Carrefour modelo "bolso de señorita", es decir, muchas chicas llevan estas bolsas por la ciudad a modo de ese pesado saco de secretos que los hombres solemos observar con curiosidad y asombro. Aún no me ha tocado ver a ninguna señorita sacar de su personalísima bolsa Carrefour el estuche de maquillaje en el metro y arreglarse... pero no me sorprendería verlo cualquier día.
Los hombres usan los modelo "bolso de hombre" y "mochila", ambos utilísimos para cubrir todo tipo de necesidades de un macho urbanita, es decir, el bocadillo, la botella de cerveza o Pepsi, un libro para leer en el metro etc.
Hasta tal punto llega la pasión de este pueblo por dicho accesorio que en una feria de exposiciones militar a la que acudí el domingo los expositores regalaban ¿llaveros, pins?... no no, bolsas de plástico, eso sí, preciosamente decoradas con su publicidad ¡je!
Un día viendo por la tele un programa sobre ciencia y tecnología me encontré un reportaje de investigación en el que analizaban cinco modelos diferentes de bolsas Carrefour, las sometían a pruebas de resistencia, de lavado a máquina (lavadora) etc. Si has de comprar una bolsa Carrefour, elige bien.
Se pueden encontrar todo tipo de modelos de bolsa Carrefour, desde las de un Auchan, un Zara o una tienda de cosmética hasta alguna con la foto de un León y una leyenda que reza "Kenia"... supongo que será un souvenir que el dueño trajo de algún safari.
Luego hay otro modelo de bolsa de plástico mucho más evolucionado. Suele ser más grande, del tamaño de una bolsa de deportes y de un plástico fino tipo mantel de restaurante barato y, a diferencia del diseño tipo saco de la bolsa Carrefour, esta tiene un diseño tipo bolsa de deportes, con los contornos reforzados y una cremallera en la parte superior... esto es el sumun del transporte moscovita, porque permite desplazar elementos mucho más pesados que la bolsa Carrefour. La suelen utilizar individuos con un estilo de vida diferente, donde se ven obligados a moverse con elementos pesados y voluminosos.
Las bosas Carrefour de Rusia son de muy mala calidad, a nada que las cargues un poco se rompen por todas las esquinas, y esto me ha dado una idea... dada la gran demanda de este tipo de complemento que hay en Rusia, podría ser interesante montar un negocio de importación de bolsas Carrefour españolas, habrá que hacer cuentas.

viernes, 21 de agosto de 2009

Las mujeres rusas





jeje... ya sé que era el tema más esperado. En rusia hay más mujeres que hombres... y eso se nota. Compiten por conseguir a los pocos hombres que hay, lo que las lleva a ir muy arregladas, con vestiditos ceñidos, zapatos de tacón alto etc, por el contrario, supongo que por pura ley de la oferta y la demanda, los hombres andan bastante desaliñados.
Por ende, hay muchas mujeres hermosas, de modo que es tan normal verlas que deja de ser interesante (sísí... de verdad), y si además os gustan las rubias...
El problema es que ellas saben que son hermosas... así que no les vale cualquiera. Para acercarte a ellas has de tener una buena chequera y saber usarla, ya que su afición favorita son los regalitos como coches, joyas, pisos.... no valen trucos clásicos como invitarlas al cine (aunque incluyas palomitas y cocacola).
Y ahora he de puntualizar que no son todas así, claro, ni siquiera la mayoría. Pero sí es cierto que existe una moda emergente de mujeres florero, sobre todo de provincias, entrenadas desde jovencitas para sacar los cuartos a los ricos nativos o extranjeros que buscan carne en la feria de ganado en que se ha convertido Rusia... pero a nadie se engaña con esto, los hombres buscan el florero y el florero busca la vida glamurosa y opulenta al lado del "hombre", un acuerdo mutuo como otro cualquiera, es más, según ciertos estudiosos el negocio más antiguo del mundo.
Y finalmente quiero deciros que yo soy muy afortunado por tener a alguien como Masha a mi lado, honrada y sincera y que me quiere un montón (esas cosas se notan)... ¡ah! y muy mala negocianta porque pocos coches y pisos de lujo va a conseguir con mi fortuna, que la tengo muy escondida (tanto que ni siquiera yo la encuentro).

jueves, 20 de agosto de 2009

Cómo conducen los rusos



"Usted saque el carnet y nosotros le enseñamos a conducir", esto es lo que pone un anuncio en una céntrica calle moscovita y resume cómo conducen los rusos, FATAL.
Parece ser que el carnet de conducir, más o menos, se compra. Así que se ponen al volante de inmensos tanques, perdón, todoterrenos, sin saber muy bien qué es todo aquello y como todos están en la misma situación suponen que eso es conducir.
No saben aparcar, así que se ven formaciones de coches que parecen abandonados por doquier, sin orden ni sentido y, por supuesto, todas las aceras son aparcamientos, más anchas más ancho se aparca el coche.
Peatones y automóviles compartimos el asfalto entre mutua comprensión y resignación (recordemos que las aceras son para aparcar) aunque, ante un desacuerdo, el más chulo, osea el más grande, osea el tanque, siempre lleva las de ganar y siempre gana, así que hay que andarse al loro.
Las mujeres son una raza aparte porque, además de tener las mismas nociones de conducir que los hombres, aparentemente confunden esos tanques con salones de belleza donde hay un montón de espejos para retocarse, puedes sentarte cómodamente a hablar por el móvil y ese bicho mágico te desplaza a donde quieres (imagino que pensarán que lo guía la mano de Dios)... desgraciadamente con frecuencia esa mano divina que lo guía no es tan infalible como cabría suponer por su divinidad con consecuencias muy negativas... digamos atropellos, choques etc.
Valga como ejemplo mi experiencia de ayer cuando regresaba yo del instituto Cervantes compartiendo el asfalto con los coches cuando atisbé parado delante de mí a un BMW con el motor en marcha habitado por una rubia hablando por teléfono... lo cierto es que tuve algo de miedo. El BMW estaba en posición de incorporarse al tráfico, así que por prudencia me salí de la carretera y decidí sortearlo por la parte de atrás, por si acaso. Cuando estaba en esas lides, ya sintiéndome a salvo por mi inteligente decisión, sentí un cachetazo en el culo que me hizo dar un brinco del susto... vuelta la cabeza descubro que nuestra querida rubia se puso a dar marcha atrás sabe Dios para qué porque aquello no tenía ningún sentido golpeándome con la parte de atrás de su bicho sin ni siquiera darse cuenta. Imagino que confundió la marcha y no pensó que los espejos del tocador sirven también para ayudar a la mano divina a conducir el BMW. Sentí deseos de cantarle las cuarenta pero imaginé que entre mi precario ruso y su precario... ¿cerebro? sería una pérdida de tiempo intentar hacerle entender el agravio, tendría que empezar explicando la naturaleza poco divina de su juguete y no andaba yo con tanta paciencia.
La moraleja de hoy, queridos lectores, es que esto no es la selva, pero cuidadín con los elefantes...

miércoles, 19 de agosto de 2009

¡Feliz cumpleaños Katya!


Esta tarde he estado en la fiesta de cumpleaños de Katya (la mejor amiga de Masha). Básicamente fue como un cumpleaños de España... salvo que en vez de CocaCola, se bebía vodka con la comida.
Denís (el marido de la prima de Katya) ejerció de maestro de ceremonias y en todo momento se preocupó de que mi vaso no estuviera vacío.
Yo intenté dejar el pabellón gallego bien alto y respondía a cada ronda de vodka con la típica forma de beber rusa... tragándolo al toque (va por ti, César).
A los cinco minutos de empezar me di cuenta que aquello era para profesionales y yo no lo era... dos chupitos me bastaron para nublar la vista, colorear mis mejillas, sacar una sonrisa estúpida a mis labios y sentirme capaz de hablar ruso, así que, lamentándolo mucho por mi bandera y mi país, amigos gallegos, no supe defender nuestro pabellón y me retiré ante la mirada de asombro de Denís... lo siento, no me preparé bien, lo reconozco, y no supe defender nuestro honor.
Así que el resto de la velada transcurrió comiendo para compensar el subidón y hablando con Denís de caza y pesca (mi ruso no se entendía muy bien así que Masha ayudó un poco... y el ruso de Denís tampoco se entendía muy bien, así que otra vez Masha ayudó). Total, que estoy invitado a ir a cazar y a pescar, aunque, por lo que entendí, los rusos cuando van a pescar, se meten en un garaje a beber vodka así que nosénosé.... a pescar tal vez, pero a cazar...

martes, 18 de agosto de 2009

Haya paz...

¿Os acordais de un atentado checheno en el centro de Moscú? fue hace unos años y recuerdo cómo me impactaron las imágenes del telediario, pues era una sangría de víctimas.
Hoy, caminando por un túnel que atravieso con frecuencia Masha me indicó este monumento y me dijo que era de un atentado que había sucedido allí mismo... y yo recordé el atentado que tan lejano en el espacio me parecía entonces. Escogieron bien los miserables, pues la onda expansiva se propagó por un tunel sin salidas de aire arrasando con fuego y calor todo lo que encontró a su paso... en el centro de Moscú, un lugar transitadísimo.
Las víctimas no creo que fueran muy diferentes a mí , gente que pasaba por allí y, sin comerlo ni beberlo, vio destrozada su vida por... ¿por qué? es indignante.
Quiero dedicar esta entrada a todas aquellas víctimas inocentes, a todos los inocentes que caen víctimas de esa violencia descarnada que manejan unos pocos "líderes" para servir a unos poderosos que manejan el mundo negociando con sangre. Va por ellos... y a los otros que los capen.

lunes, 17 de agosto de 2009

Lunes lunes...


Un lunes en rusia. A las 8:30 (6:30 hora de Viveiro... muchos de mis conocidos aún no se habrán ido a dormir) cojo el tren a Moscú, a las 10:00 visita al ginecólogo (no penseis mal, mentes sucias, no hay farruquiño a la vista). Cumplimentada la cita, visita a la tienda de juguetes (insisto, no penseis mal, mentes sucias). Luego a comer en el mismo centro comercial, menú del día por 4 euros.
Por la tarde visita al KGB (no penseis mal, mentes sucias...), tras lo cual, y para celebrar que he podido salir enterito del edificio, relax en una cafetería tomando una cerveza fresquita.
Regreso en tren a Electrougli y reposo... amén